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América Latina y el Caribe
30 de noviembre de 2016
El gobierno de Colombia y la guerrila de las FARC firmaron el pasado 24 de noviembre, en el Teatro Colón de Bogotá, el pacto de paz definitivo que busca acabar con medio siglo de confrontación y que fue renegociado para incluir propuestas de la oposición.
Tanto el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, como el líder de las FARC, Rodrigo Londoño, rubricaron el acuerdo que no se llevará a referéndum, sino que deberá ser aprobado por el Senado y el Congreso para comenzar su aplicación.
Pero la paz está teniendo algunos impedimentos en algunas zonas de Colombia. Por ejemplo, en lo que va de año, en el departamento del Cauca han sido asesinados a manos de grupos paramilitares de ultraderecha 16 líderes agrarios y sociales, algunos de ellos formaban parte de la Asociación pro Constitución de Zonas de Reserva Campesina de Caloto, Miranda y Corinto. Ante los asesinatos y atentados sistemáticos que se han presentado en estas zonas del Cauca y la falta de credibilidad que se tiene con respecto a la fuerza pública, se ha optado por implementar la seguridad campesina, que consiste en la vigilancia y protección del territorio por parte de los campesinos en colaboración con la guardia indígena. Gracias a la Red de Prensa Alternativa del Sur Occidente Colombiano tenemos las declaraciones de Deivin Hurtado, de la Red de Derechos Humanos Francisco Isaías Cifuentes.
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